Cada día entiendo más lo que paso, mis experiencias me abren
los ojos, me voy hacia adentro y miro, observo lo que había, eso, un mundo, una
revolución de dos, un ti conmigo infinito, una confianza a prueba de todo, la
flor de los siete colores en este mundo en escala de grises, quizás eso es lo
que más extrañe cuando pasen los años,
el descansar en tus pupilas y hablar cualquier cosa y simplemente ser
feliz. Habíamos sorteado la basura de las calles y estábamos ahí impolutos tú
para mi y yo para ti.
lunes, 18 de marzo de 2013
sábado, 16 de marzo de 2013
Un buen resumen
En Dostoievski había una actitud compleja ante el mal. En gran medida parecía ir por el mal camino. Por una parte, el mal es malo y debe ser descubierto y destruido. Por otra parte, el mal es una experiencia espiritual del hombre. Es una parte del hombre. Mientras sigue su camino, el hombre puede ser enriquecido por la experiencia del mal, pero es necesario comprender esto en el sentido debido. No es el mal mismo el que le enriquece; lo enriquece esa fuerza espiritual que hace que surja en él el vencimiento del mal. El hombre que dice: Me entregaré al mal para enriquecerme, nunca se enriquece; perece. Pero es el mal lo que pòne a prueba la libertad del hombre... (Nexus, Henry Miller)
lunes, 11 de marzo de 2013
A través del tiempo las distancias y las dimensiones
Quiero verlo
abrazarlo
jugarme un ajedrez
llegar al subterraneo
y pedir lo de siempre,
un escocés y un moscovita
y decirle pancho
el miércoles hay pichanga weon,
paguemos la U mañana,
acompañame a comprar ropa
eres mi asesor de imagen
Vamos hermano
donde este tu mente
allá estaremos acompañándote
Amigo mio vuelve a casa pronto
te toca jugar con negras
abrazarlo
jugarme un ajedrez
llegar al subterraneo
y pedir lo de siempre,
un escocés y un moscovita
y decirle pancho
el miércoles hay pichanga weon,
paguemos la U mañana,
acompañame a comprar ropa
eres mi asesor de imagen
Vamos hermano
donde este tu mente
allá estaremos acompañándote
Amigo mio vuelve a casa pronto
te toca jugar con negras
A mi manera
Me aburrió el ajedrez, es simplemente un
cúmulo de conocimientos envasados y desenvueltos cuando la ocasión lo
hace necesario, tal o cual apertura, defensa y sus variaciones, es fácil
ganar con una apertura Sokolsky ya que la mayoria no la conoce, por que
no la lee o no la estudia, al final las 64 casillas de libertad no son
más que una cantidad de memoria que debes guardar para enfrentarte a
esas situaciones. Hoy miré la Vía Láctea
desde mi calle y a pesar de las luces de los postes la debilitaban, la
pude ver, cuanto tiempo gastamos mirando el piso para no tropezar o
pisar mierda de perro o mirar al frente para saber en cual esquina
doblar y no podemos disfrutar el cielo, el posicionamiento de las
estrellas en el firmamento. Prefiero la libertad del mirar, del
improvisar que al frío cálculo de posibilidades y las situaciones ya
conocidas, nunca clasifiques nunca digas esto lo ví y es así, flota se
libre y toma las decisiones por gusto y no por que la mayoría de las
personas lo haría.
sábado, 9 de marzo de 2013
Mi Sueño
Hace cuatro años
que vivimos juntos, en 10 días más nos vamos a Buenos Aires y luego al sur
argentino, estas serán nuestras vacaciones por ahora, estamos en los comienzos
de enero, fue un buen año nuevo en Valparaíso, como es lógico, yo decidí pasarlo
acá.
Es por esto que
esta semana, a la cual nos enfrentamos es tan importante, estoy en casa con
menos trabajo, sólo el hospital, nada de clases en la universidad, algunos de
esos exámenes de fin de año -que tantas veces dí- para corregir en casa, …sí…
esta Manuel… tan esforzado e inteligente y a la vez desordenado como fui yo en
mis estudios… tú muy bien sabes que me reflejo en él. Aquella madrugada te
reías mientras yo planeaba como hacerle llegar un examen un poco más fácil que
los demás para que aprobara sin que el resto de sus compañeros se diera cuenta.
Ahora es temprano,
me fui a la playa antes del atardecer y, en este cuaderno que ocupo para
escribir nuestras frases, te escribo, los exámenes… a mi lado, afirmados con
una Sprite, mañana los entrego…termina la semana, en un rato más te debo ir a
buscar a casa de una amiga, prendo un cigarrillo, el séptimo de mi Belmont 10
comprados el lunes en la mañana en el quiosco de la esquina… me acuerdo de
cuanto nos costo vivir juntos, mi ineptitud para manejar mi primer sueldo que
nos hizo pasar algunos apuros allá cuando terminabas vuestro último año. Luego
la elección de nuestros muebles, que se fueron a mitad de año, que ¡¡no
soportabas más!! por que fueron comprados, los querías hacer tu.
En
este momento me acuerdo de esos días, cuando planeamos esto, capítulos abiertos
en este libro abierto que es lo nuestro. Fue sólo hace unos meses cuando
terminamos de cerrar uno de tantos, llegar a cerrar un circulo. Tú, mi amor,
hace un tiempo que lo querías, pero yo, haciendo una previsión un poco extraña
al comienzo -a la que accediste ese día nuboso- allá en el Concepción cerca del
comienzo de la primavera cuando te fui a buscar al trabajo. Un chocolate caliente
con kutchen de manzana fue acompañamiento para tan importante conversación. No
encontraba el momento para decir algo tan importante, el impulso me lo dio la
gata de Francisco, el dueño del lugar en que compartimos tantas discusiones
sobre la película del “Arte” de la semana, la que cruzando por debajo de la
meza me golpeó con su cola la rodilla izquierda, algo así como una palmada
felina callejera en la espalda, esa gata calico que tantas veces comió de mi
mano viéndome ahora en ese trance me tendía su garra.
Te tome de la mano dejándote
avanzar, luego, como es nuestra costumbre te abrasé por la espalda y los pies
acostumbrados a este ejercicio amoroso se sincronizaron en el instante.
Mientras mirábamos
el ir y venir de los camiones cargados con uva te susurre al oído una suave
frase, si se pudiera decir así, más bien fue un murmullo de niño estimulada por
algo desconocido, yo quería Matías o Valentina, quería que llegaran a esta
misma fecha del año próximo, después de invierno, de esta forma enfrentarían el
próximo un poco más grandes con 7
a 8 meses, con sus defensas más altas, sin tantas
enfermedades en su entorno. Me miraste incrédula, te tome colocando tu estomago
en mi hombro y corrí a casa…te deje en el living, y volé al estudio, al rato
volvi con el órgano, había preparado tantas veces esa canción, tu me mirabas
con ojos llorosos, y comencé a tocar la canción de Fito que nunca deje que
escucharas, “Rey Sol” para así terminar de convencerte...
Ahora amor, me
levanto, termine de escribir esto, los exámenes están corregidos y Manuel
aprobó… los guardo en el cuaderno, termino la Sprite, arrugo la cajetilla con tres cigarrillos
aun adentro y los meto en la botella… me acerco al mar y la arrojo…me río, el
sol esta siendo cortado en forma simétricamente impecable y digo que la vida es
perfecta…de mi bolsillo saco algo tuyo, algo que ni siquiera sabes que
tengo…algo que juras que esta en tu velador…tomo un respiro y las aviento al
mar…esas, las que se llevo las olas hace un rato fueron tus pastillas… tus
benditas pastillas a medio terminar, por que ahora, a partir de esta noche,
invitaremos a otra persona a compartir nuestra felicidad….
lunes, 4 de marzo de 2013
Te para tres
Desperté, olía a sangre, la amnesia de alcohol en exceso rondaba mi mente, luego el flash, racconto rápido y reverso de la noche anterior. Todo empezó en esa fogata, ahí estabamos los tres, ese niño pequeño con boca de botón, pelo liso y lacio con un corte de principe valiente, enfrente de nosotros ese tipo, delgado con ojeras, una cicatriz recorría su mejilla, lo reconocí, su olor a alcohol y transpiración de cocaína eran inconfundibles, si un alcóholico cocaínomano, ¡pero era extraña esa junta!, él, este niño y yo, nada en común nos unía.
El flaco levantó los ojos y me miró, ese odio en su mirada atravezaba la piel y llegaba hasta los huesos, luego movió su cuello a la izquierda haciendolo sonar, repitió el movimiento a la derecha, bajo un poco la cabeza y como un lobo agazapado listo para el ataque miró al niño, él tembló y me tomó la mano, entonces miré hacia abajo, sólo entonces lo observe bien, estaba magullado, herido y tenía una cicatriz que recorría su mejilla. Una gota de sangre manchó mi mano, venía de mi ceja izquierda. Volví a mirar a ese demonio de carne y hueso que estaba enfrente, lo conocía sólo por comentarios, alguna vez paso por mi lado en el pasado; al niño lo ví un par de veces antes, en un cumpleaños, en un hospital, en una estación de trenes, en una cancha de futbol y bajo la lluvia.
Levante la vista y el hombre-demonio estaba ahí, brazos cruzados y pecho inflado, altaneramente nos miraba, me hizo sentir como un insecto, pero no temblé, ese era su poder manejar a la gente por el terror, si te sentías inferior pasabas a ser su juguete y olvidate de tomar decisiones propias.
El niño apretó mi mano, luego insistió, me estaba llamando, pero no quería que este otro tipo se diera cuenta, me acerque sutílmente y me contó un secreto, mi cara enrojeció, la espalda se tensó, los músculos de mis brazos y piernas querían estallar, la piel apenas aguantaba tanta presión. Entonces lo friamente pensé... como una jugada de ajedrez, pero rápido como una quite de balón, debía matar al flaco, él había golpeado al niño.
Como hacerlo, debía ser rápido y certero un error y terminaría muerto y el niño en sus manos para ser torturado. ¿Cómo hacerlo? el alcohol que tenía en el cuerpo lo hacían aguantar más dolor que yo y la cocaína en su sistema más rápido, debía ser certero, pero tenía unas ganas de torturarlo, mas era imposible, era más fuerte, ¿cómo hacerlo?, mi vida dependía de eso y el futuro del niño también.
Actuar... empuñé la mano derecha y cojí un poco de tierra, brinque sobre la fogata y arrojé la tierra a su rostro, alcanzo a taparse y cuando se iba a incorporar en el contraataque gritó, ferozmente, abrió la boca y sus ojos se tornaron rojos, pero la seguridad en su superioridad lo traicionaron, no vió mi mano izquierda tomar una tea ardiendo y esconderla mientras tiraba la tierra a su cara, introduje ese palo en su boca, hasta su garganta produciendo una quemadura dolorosa y sorda, cayó incado a mis pies y antes que pudiera retirar la daga de madera la hundí con mi pie izquierdo hasta que salió por su nuca, luego retrocedí como un gato, abracé al niño y tapé sus ojos mientras miraba al hombre-demonio, este me miraba con los ojos salidos, sorprendido de mis movimientos y determinación, había sido vencido, luego cayó hacia el frente, su cabeza sobre la hoguera y se prendió lentamente, no hubo respiración, el fuego de la antorcha habia sellado su garganta con su propio aceite.
Que extraña noche, creo que no beberé nunca más, lo asesiné y no tuve remordimientos.
Después de recordar todo miré mi dormitorio, ahi estaba mi poleron manchado de sangre, habría que lavarlo, el niño dormía acurrucado, estaba feliz.
Bajé y me bañé, preparé desayuno y una mamadera para el chico, lo desperté y desayunamos en silencio y nos fuimos a caminar por la ciudad.
Si me ven por la calle verás que de mi mano derecha camina ese niño, siempre saltando y mirando a todos lados, hablando, sonriendo e inventando aventuras y sólo algunos días me verán con el polerón con una mancha granate en el pecho.
El flaco levantó los ojos y me miró, ese odio en su mirada atravezaba la piel y llegaba hasta los huesos, luego movió su cuello a la izquierda haciendolo sonar, repitió el movimiento a la derecha, bajo un poco la cabeza y como un lobo agazapado listo para el ataque miró al niño, él tembló y me tomó la mano, entonces miré hacia abajo, sólo entonces lo observe bien, estaba magullado, herido y tenía una cicatriz que recorría su mejilla. Una gota de sangre manchó mi mano, venía de mi ceja izquierda. Volví a mirar a ese demonio de carne y hueso que estaba enfrente, lo conocía sólo por comentarios, alguna vez paso por mi lado en el pasado; al niño lo ví un par de veces antes, en un cumpleaños, en un hospital, en una estación de trenes, en una cancha de futbol y bajo la lluvia.
Levante la vista y el hombre-demonio estaba ahí, brazos cruzados y pecho inflado, altaneramente nos miraba, me hizo sentir como un insecto, pero no temblé, ese era su poder manejar a la gente por el terror, si te sentías inferior pasabas a ser su juguete y olvidate de tomar decisiones propias.
El niño apretó mi mano, luego insistió, me estaba llamando, pero no quería que este otro tipo se diera cuenta, me acerque sutílmente y me contó un secreto, mi cara enrojeció, la espalda se tensó, los músculos de mis brazos y piernas querían estallar, la piel apenas aguantaba tanta presión. Entonces lo friamente pensé... como una jugada de ajedrez, pero rápido como una quite de balón, debía matar al flaco, él había golpeado al niño.
Como hacerlo, debía ser rápido y certero un error y terminaría muerto y el niño en sus manos para ser torturado. ¿Cómo hacerlo? el alcohol que tenía en el cuerpo lo hacían aguantar más dolor que yo y la cocaína en su sistema más rápido, debía ser certero, pero tenía unas ganas de torturarlo, mas era imposible, era más fuerte, ¿cómo hacerlo?, mi vida dependía de eso y el futuro del niño también.
Actuar... empuñé la mano derecha y cojí un poco de tierra, brinque sobre la fogata y arrojé la tierra a su rostro, alcanzo a taparse y cuando se iba a incorporar en el contraataque gritó, ferozmente, abrió la boca y sus ojos se tornaron rojos, pero la seguridad en su superioridad lo traicionaron, no vió mi mano izquierda tomar una tea ardiendo y esconderla mientras tiraba la tierra a su cara, introduje ese palo en su boca, hasta su garganta produciendo una quemadura dolorosa y sorda, cayó incado a mis pies y antes que pudiera retirar la daga de madera la hundí con mi pie izquierdo hasta que salió por su nuca, luego retrocedí como un gato, abracé al niño y tapé sus ojos mientras miraba al hombre-demonio, este me miraba con los ojos salidos, sorprendido de mis movimientos y determinación, había sido vencido, luego cayó hacia el frente, su cabeza sobre la hoguera y se prendió lentamente, no hubo respiración, el fuego de la antorcha habia sellado su garganta con su propio aceite.
Que extraña noche, creo que no beberé nunca más, lo asesiné y no tuve remordimientos.
Después de recordar todo miré mi dormitorio, ahi estaba mi poleron manchado de sangre, habría que lavarlo, el niño dormía acurrucado, estaba feliz.
Bajé y me bañé, preparé desayuno y una mamadera para el chico, lo desperté y desayunamos en silencio y nos fuimos a caminar por la ciudad.
Si me ven por la calle verás que de mi mano derecha camina ese niño, siempre saltando y mirando a todos lados, hablando, sonriendo e inventando aventuras y sólo algunos días me verán con el polerón con una mancha granate en el pecho.
Antes del cambio
Estoy a medio morir saltando para ellos, ahora solito y para
ellos, no estas tu y no importa, tu los viste, que gran muestra de amor verlos
a ellos durmiendo juntos, viejitos, arrugados, peliando, pero felices, la vieja,
el viejo juntos, sus problemas, hace diez años tenia muchos sueños, ahora tengo
uno y no es irme a la mierda, donde
estarás, tanto laburo para que?, aprendí tarde pero aprendí a ser el mejor
esposo y el mejor padre de ÉL, de ÉL, el hombre, ves sus ojos y ama a sus hijos
como sea, ni Jesus tuvo tanto amor incondicional, ni siquiera cuando me rompí
la cara el me negó, es hermoso, es ella y
es él y que más da para ellos, conchesumadre si yo pudiera estar a su
altura, ahora aca es domingo amanecida
de lunes ellos duermen se aman, los amo de alguna forma extraña, los amo, más
normal que tu y que yo, ella acepta su Alzehimer o como se escriba, como tu
aceptabas mis antojos, MI VIEJO HIZO TODO BIEN CON SUS HIJOS, menos enseñarme
amar, pero me enseñó a ser libre y eso era pecado en este mundo, te amo y la
libertad se acabó cuando te conocí, es muy grande para entender eso, el tiempo
paso ahora lo entiendo, pero ya es
tarde, que bonito no? Siempre la vida pasa tarde, ellos en los tiempos más
duros lograron remar y sobrevivir, yo en tiempos más fáciles no pude, en este
tiempo aprendí que hice todo mal, pero vi el problema, yo ví el problema, está
ahí si alguna vez quiero fracasar en la vida es contigo, los fracasos contigo
no existen, aunque aun no sea un ejemplo de hombre, se que te puedo cuidar como
mi vieja a mi viejo, aun estoy aca y se que te amo, las minas son un problema,
pero quiero ese problema si el sustantivo minas lo cubres completamente tu.
domingo, 3 de marzo de 2013
Waiting for the worms
Primer día que quiero escribir en bastante tiempo, pero la mente esta vacía, eso implica que estoy normal, ni bien ni mal, sólo normal, no hay alguna emoción que mueva mis dedos y tampoco me llama la atencion este silencio para escribir sobre él, y tampoco me siento vacío, pero lleno a rebosar tampoco. Estoy estupefacto, me han llamado loco muchas veces y quizás tenían razón, pero sentir que alguien más loco te diga loco, habla mal de su locura, de que es más profunda y pútrida que la tuya. Loco, la sociedad en mutuo acuerdo la habiamos definido como loca, sujetos enfermos alienados siguiendo las bonitas leyes impuestas. No digas esto no hagas lo otro, que desencajas y serás categorizado, encerrado en un cubilo con un nombre en latín que te nombrara la patología o la subespecie a la que perteneces por hacer algo discordante con el entorno. Loco, "te seguiré buscando, pero aléjate y no vuelvas", cuando estoy como los Himalayas al frente tuyo y para ti, estaría loco si esas palabras fueran mías, hacer una vida correcta también es posible, yo también puedo, pero la haré con la persona que quiero, entonces NO PUEDO, prefiero vivir una vida llena de nada que seguir acumulando errores.
Loco, si soy loco, felizmente loco, todavía soy capaz de soñar sueños y los gusanos no me alcanzaran
Loco, si soy loco, felizmente loco, todavía soy capaz de soñar sueños y los gusanos no me alcanzaran
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